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lunes, 12 de mayo de 2008

El nacionalisme als inicis del segle XX

A finals del segle XIX, neixen a Catalunya i el País Basc moviments que qüestionen l’existència d’una única nació espanyola. El punt de partida d’aquestes noves ideologies es que Catalunya i el País Basc son nacions i que tenen dret a l’autogovern. Ho justifiquen afirmant que ambdues tenen realitats diferencials: la llengua, principalment, però també uns drets històrics (furs), una cultura i uns costums propis. Al llarg del primer terç del segle XX, aquestes s’aniran definint en torn a plantejaments més o menys radicals: des de l’autonomisme fins a l’independentisme.

Les diferències ideològiques en aquest camp son molt grans, per exemple entre Valentí Almirall i Enric Prat de la Riba, entre Francesc Cambó i Francesc Macià, com també entre el nacionalisme català i el basc.

És difícil, per exemple, que qualsevol polític nacionalista català pogués defendre mai idees com les de Sabino Arana.

“... Lo que de bueno tiene el vasco no se lo debe a Castilla y hermanas. De lo malo, casi todo lo tiene de ellas recibido.

No hablemos de la navaja, ni de la blasfemia, ni de los cantares, ni de las danzas, ni de las ideas librepensadoras... Todo eso hiede.

Los etnógrafos extranjeros admíranse de la sociedad y de las costumbres vascas; los obispos de diócesis extrañas se hacen lenguas ponderando la religiosidad del vasco...

Pero procedentes del lado de allá del Ebro penetran otras costumbres que van sustituyendo a las vascas...El euskera se muere. Es verdad.

No lo mata el extraño. Los mismos vascos le están dando la muerte...

Su lengua era maravillosa, monumento de los tiempos primitivos, testimonio de su innata independencia, timbre y sello firmísimo de su nacionalidad. Pero los vascos no apreciaban su nacionalidad, ni amaban su independencia...

El euskera, hoy, de nada vale. Al contrario, es un obstáculo, un estorbo para todo: para educarse, para estudiar, para el comercio, para la vida. Los ricos y los ilustrados habéis llegado a esa posición hablando español. ¿Por qué del aldeano queréis exigir que no lo aprenda, o al menos que no lo hable? ¿Es que no queréis que se iguales a vosotros en riqueza y conocimientos?

Sabino Arana, Euzkadi, nº 3. 1901.

Exercici.

jueves, 27 de marzo de 2008

Solidaritat catalana - Solidaritat obrera

Solidaritat Catalana (1906-1909) tuvo un éxito que probablemente sorprendió a la propia empresa. En las elecciones de 1907 obtuvo 41 de los 44 escaños que se elegían en Cataluña. Nunca el catalanismo tuvo un triunfo mayor. Esta agrupación electoral fue un movimiento unitario que recogía el espíritu catalanista de la Liga Regionalista de Prat de la Riba, de los carlistas, de los republicanos nacionalistas y de los republicanos federales (dejando fuera los partidos dinásticos y los republicanos de Lerroux). La agrupación no duró más allá de la Semana Trágica (1909), debido a la diferencia de intereses de sus integrantes y porque una parte de la población, como ahora, no veía las cosas del mismo modo que el de estos intelectuales y políticos catalanistas. De las dos almas de Cataluña, como impropiamente les gusta decir a algunos, hablan los nombres que entonces y ahora escogen para definirse las tendencias opuestas. Así frente a las burguesías grande y pequeña de Solidaritat Catalana respondían las asociaciones obreras que escogieron agruparse bajo el nombre de Solidaritat Obrera. Sólo un año después de la fundación de la primera surgía su réplica. Justo ahora, en 2008, se celebra el centenario del congreso de las sociedades obreras catalanas que se constituyeron como "Confederació Regional de Societats de Resistència - Solidaritat Obrera".



Despojado de la hojarasca retórica propia de la época, el manifiesto de Solidaritat Catalana de 1906, (Siguiéndolo con decisión, la voluntad catalana hará salir de las ruinas del presente una España nueva, en la que los pueblos, en viva hermandad, gozarán de prosperidad, cultura y libertad), no es muy distinto de lo que a día de hoy dirían, por ejemplo, el partido de Pujol y Mas.


Qué diferencia en cambio de lo que hoy defienden los actuales sindicatos, desaparecidos o subsumidos en la misma retórica nacionalista de los actuales partidos políticos catalanistas, con estos objetivos de Solidaritat Obrera: “procurar el mejoramiento de todos los trabajadores, favorecer su cultura intelectual, darse mutuo apoyo para la creación y fomento de sociedades obreras y educarse en el ejercicio práctico de la Solidaridad para el mejor fin de su emancipación económica y social (…), la enseñanza científica y racional ‘para los obreros y sus hijos y la relación y organización de la clase obrera bajo la base de la mayor autonomía posible”.

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Ejercicio asociado.